Este espacio presenta el testimonio de una persona víctima de trauma ocular, documentado por CIIVO como parte de su labor de memoria, verdad y defensa de los derechos humanos. A través de su relato, se visibilizan los impactos de la violencia, las barreras de acceso a la justicia y la necesidad de garantías de no repetición.
Natalia Aravena
Natalia Aravena, joven chilena de 24 años, participaba activamente en movimientos sociales desde su adolescencia, involucrándose en marchas estudiantiles desde 2011 y, más recientemente, en las protestas del estallido social de 2019. El lunes 28 de octubre de ese año salió desde su casa en Peñalolén rumbo al centro de Santiago para asistir a una manifestación convocada frente a La Moneda, pese al temor que sentía por la intensificación de la represión. Ese día debió desplazarse en bus debido a que varias estaciones del Metro, incluida la más cercana a su hogar, habían sido incendiadas días antes. Natalia había participado en diversas movilizaciones desde el inicio de la evasión masiva y consideraba importante estar presente en las jornadas de protesta contra el gobierno de Sebastián Piñera. Su compromiso con las causas sociales la llevó a estar en las calles desde muy joven, motivada por demandas históricas como la educación gratuita y de calidad. El 28 de octubre marcó profundamente su vida, convirtiéndose en el día en que, sin saberlo, su participación adquiriría un costo irreparable.
